Daki Semiárido Vivo

Daki – Semiárido Vivo

El proyecto Daki – Semiárido Vivo es una acción en red realizada en tres grandes regiones semiáridas de las Américas: dos de ellas en América del Sur, -el Semiárido brasileño y el Gran Chaco en su área ubicada en Argentina-; y otra en América Central, que es el Corredor Seco en el territorio de El Salvador.

Con apoyo del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), esta iniciativa está centrada en dos grandes focos temáticos: sustentabilidad ambiental y cambios climáticos.

La acción identificará metodologías eficaces para fortalecer tanto la resiliencia de las poblaciones rurales que viven en estos espacios como también el equilibrio ambiental, a pesar de los aumentos reales de las altas temperaturas globales.

Etapas

El proyecto se divide en dos etapas.

Inicialmente se sistematizarán las prácticas y contenidos desarrollados por las poblaciones de estas regiones, con el objetivo de organizar el conocimiento acumulado y la producción de nuevos conocimientos.

Posteriormente, el proyecto se enfocará en capacitar a técnicos que trabajan en proyectos del FIDA en los territorios involucrados, así como a agricultores y técnicos de organizaciones de la sociedad civil que construyen la convivencia con el Semiárido, para que actúen como multiplicadores en temas relacionados con la sustentabilidad y los cambios climáticos.

El curso funcionará a través de la plataforma de Educación a Distancia (EAD), desarrollada por la Universidad Federal Rural de Pernambuco. Aproximadamente 400 personas se beneficiarán directamente y otras 3.000 de forma indirecta.

Formação

A outra estratégia do projeto DAKI SV de construir conhecimento é promovendo programas de formação para pessoas que atuam no meio rural, sejam elas agricultores familiares, povos originários, populações tradicionais como quilombolas, geraizeiros, vazanteiros e muitos outros, sejam técnicos e técnicas que trabalham com assessorias técnicas em organizações da sociedade civil e em órgãos públicos.

Em 2022 e 2023, serão oferecidos três programas de formação para desenvolver capacidades em indivíduos, coletivos e instituições que ampliem a resistência aos efeitos das mudanças climáticas. Impactos que afetam, principalmente, as regiões secas do planeta, nas quais se incluem os territórios classificados como semiáridos e subúmidos secos.

Os programas de formação deverão beneficiar cerca de 7 mil pessoas de forma indireta e quase 1,8 mil pessoas diretamente.

1º Programa de Formação

1º Programa de Formação acolherá mais de 1,3 mil educandos e educandas e terá um formato híbrido de aulas e acompanhamento pedagógico, com forte ênfase na educação à distância.
A estrutura será em 2 etapas:

1. O “curso” – o coração do Programa 
Será dividido em 4 módulos, com um encontro final de encerramento.

2. Período pós-curso –
Acabadas as aulas, nos próximos 4 meses haverá a implementação dos Planos de Ação em “Agricultura Resiliente ao Clima” para a multiplicação dos aprendizados/ replicação das inovações nos territórios rurais.

O 2º Programa de Formação é direcionado para 400 pessoas – sendo 350 técnicos e 50 agricultores – e será uma capacitação presencial.

O 3º Programa de Formação tem foco nas juventudes rurais. Serão capacitados/as 60 jovens a partir de um desenho semipresencial, com ênfase em intercâmbios e estágios.

Territórios de atuação

Este territorio está ubicado en Brasil, ocupando el 72% del área de la región Nordeste y el 18% del estado de Minas Gerais. En toda su extensión, el Semiárido equivale al 12% del territorio nacional.
Además de ser el más poblado del mundo, y de su gran extensión territorial, el Semiárido brasileño alberga a una gran parte de la población más pobre del país.

Los datos oficiales indican que el 59,1% de todos los brasileños en pobreza extrema vive en el Nordeste (9,61 millones de personas) y la región comprende el 32,7% de los municipios con alta vulnerabilidad alimentaria y nutricional (un total de 52 municipios).

Los agricultores familiares de la región enfrentan importantes desafíos de desarrollo socioeconómico, así como un acceso limitado al crédito, a los alimentos y al agua.

Aunque Brasil está clasificado como un país de ingresos medios-altos, los niveles de pobreza aumentaron un 33% entre 2014 y 2017, alcanzando 23,3 millones de personas.

La región semiárida brasileña sufre problemas históricos crónicos relacionados con la escasez de agua en épocas secas periódicas. Sin embargo, la sequía de 2012-2017 fue la peor en los últimos 100 años y exacerbó muchos desafíos sociales existentes, lo que provocó endeudamiento de los agricultores, éxodo rural, enfermedades y desnutrición. Su costo económico se ha estimado en alrededor de US$ 6 mil millones solo en el sector agrícola.

También en Argentina, un país de ingresos medios, una gran proporción de personas en situación de pobreza reside en la región más árida del país, el Chaco. La pobreza afecta al 32% de los argentinos y argentinas (14 millones de personas) y al 80% de los chaqueños, quienes padecen inseguridad alimentaria y nutricional y desnutrición.

El Chaco alberga la mayor proporción de comunidades indígenas – nueve grupos étnicos diferentes, compuestos principalmente por comunidades de cazadores-recolectores – y la tasa más alta de deforestación de Argentina.
El Chaco es una vasta área plana, la cual atraviesan importantes cursos de agua y montañas que tienen bosques adaptados a la sequía.

El cambio climático proyectado para el Gran Chaco prevé un aumento de la temperatura media anual de más de 1° C hasta el 2040, mientras que en algunas zonas el aumento puede llegar a los 1,75° C. Con esta alteración de temperatura, el régimen de precipitaciones también se ve afectado y la tendencia indica una mayor variación en la distribución estacional y espacial de la lluvia.

Actualmente, la región tiene una capacidad limitada de adaptación frente al cambio climático debido a su fuerte dependencia de la agricultura y a la falta de infraestructura para administrar los recursos hídricos.
El Chaco está sujeto a un severo proceso de degradación de los recursos naturales y de la biodiversidad.

En el área del Corredor Seco en El Salvador, 2,2 millones de personas viven en situación de pobreza. En esta región afectada por la vulnerabilidad climática, el 54% de sus habitantes cultivan granos básicos, – maíz y frijol -, como principal fuente de alimento e ingresos.
Allí, la pobreza afecta particularmente a los sectores más vulnerables y tradicionalmente excluidos de la sociedad, como los pueblos indígenas, los niños, los jóvenes, las mujeres y los ancianos.
Cerca del 38% de la población joven rural (entre 18 y 35 años) se encuentra en situación de pobreza, siendo muy afectada por delincuencia y violencia.
Las mujeres se ven aún más afectadas por la pobreza: un 42% de las mujeres viven en el espacio rural del Corredor Seco, cuyas tierras montañosas están deforestadas y degradadas. Sus vidas están marcadas por las privaciones de la falta de empleo e ingresos y por las angustias de la violencia doméstica que sufren.
Casi todo el território de El Salvador es parte del Corredor Seco y esto hace que este país sea uno de los más vulnerables a los riesgos climáticos del mundo.
En los últimos 40 años, solo en Candelaria de La Frontera, municipio de El Salvador, la temperatura media aumentó de 20º a 30º.
Las proyecciones para Centroamérica estiman entre 35% y 63% de reducciones en la disponibilidad de agua.

Também na Argentina, um país de renda média, grande parte das pessoas em estado de pobreza estão estabelecidas na região mais árida do país, o Chaco. A pobreza afeta 32% das/os argentinas/os (14 milhões de pessoas) e 80% das/os moradoras/es do Chaco, que padecem de insegurança alimentar e nutricional e de desnutrição.
O Chaco abriga a maior proporção de comunidades indígenas – nove grupos étnicos diferentes, compostos principalmente por comunidades de caçadoras/es-coletoras/es – e a maior taxa de desmatamento da Argentina.

O Chaco é uma vasta área plana entrecortada por importantes cursos de água e montanhas que possuem florestas adaptadas à seca.

A mudança climática projetada para o Gran Chaco prevê um aumento na temperatura média anual de mais de 1° C até 2040, enquanto que, em algumas áreas, o aumento pode chegar a 1,75° C. Com a alteração do calor, o regime de chuvas também é afetado e a tendência aponta para maior variação na distribuição sazonal e espacial da chuva.

Atualmente, a região tem uma capacidade limitada de adaptação às mudanças climáticas devido à sua forte dependência da agricultura e falta de infraestrutura para gerenciar recursos hídricos.
O Chaco está sujeito a um processo severo de degradação dos recursos naturais e da biodiversidade.

Ejecución

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