26 de julio de 2021

Las zonas secas de América Latina están habitadas. Siempre lo han estado. ¿Qué saben estas personas que les permite y ha permitido permanecer en la región resistiendo las tormentas del clima? ¿Cómo han superado las familias y las comunidades los tiempos hostiles de la sequía? ¿Qué han aprendido al enfrentarse al entorno semiárido y subhúmedo? Estas son algunas de las preguntas que impulsan el proyecto DAKI Semiarido Vivo.

En busca de respuestas, la iniciativa, que une tres regiones secas de América Latina, tiene como una de sus actividades la recopilación de registros – textos, videos, publicaciones, etc.- de experiencias familiares y comunitarias que muestren la resiliencia al cambio climático.

El proyecto también propone construir conocimiento a partir de la sistematización de 55 experiencias y 10 estudios de caso, utilizando un método que favorece una mirada refinada y sensible al agroecosistema y al territorio.

Es precisamente esta etapa la que ha iniciado. Una de las actividades de esta fase ha tenido lugar semana pasada (del 19 al 23 de julio): se trata de un taller de sensibilización de tres días para los equipos contratados para sistematizar las experiencias seleccionadas en las tres regiones del DAKI Semiárido Vivo. Se sistematizarán 20 en el Chaco (Argentina y Paraguay), 10 en el Corredor Seco (El Salvador, Honduras, Guatemala y Nicaragua) y 25 en el Semiárido brasileño.

“Este taller fue un momento importante para examinar, a nivel regional, las principales cuestiones del proceso de sistematización y su aplicación en diferentes contextos. También formaba parte del objetivo del taller alinear esta iniciativa con el programa de formación que ofrecerá Daki”, comenta Esther Martins, gerente de DAKI responsable del componente que se encarga de las sistematizaciones.

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