4 de febrero de 2022

Por Nathalie Trabanino

Hacienda Los Ramírez, departamento de Usulután, municipio de Berlín, El Salvador | Foto: Nathalie Trabanino

Para nadie es sorpresa que la temperatura del planeta ha aumentado de forma considerable en los últimos años. A raíz de ello, las variaciones en el cambio climático han traído fenómenos perjudiciales para la agricultura. Las largas sequías, escasez de agua y las inundaciones vuelven a los cultivos vulnerables, llegando a causar pérdidas irreparables. Ante la difícil situación que viven los agricultores y agricultoras en zonas secas, una alternativa que ha funcionado es optar por sistemas agroforestales que permitan la conservación de especies, tanto animales como vegetales.

Mediante cosechas e insumos naturales producidos en las parcelas, a base de un sistema agroforestal, hasta las personas pueden cuidar de su salud con alimentos que ellos mismos y ellas mismas produzcan. La idea es crear un ecosistema en el que todas las especies (tanto animales como vegetales) sean sostenibles y puedan convivir y sobrevivir tanto en invierno como en verano. Para lograr un modelo agroforestal es importante utilizar insumos que se den en la misma naturaleza, como lo es el caso de los abonos orgánicos, que pueden prepararse a base de microorganismos de montaña, hojas secas o estiércoles.

Es decir, evitar el uso de agroquímicos que alteren el PH del suelo y lo deterioran. Además, la alimentación de los animales y personas que conviven en un mismo espacio puede darse mediante productos orgánicos que genera la misma tierra. “Los animalitos los alimentamos orgánicamente, les preparamos una mezcla de harinas, mezclado con microorganismos. Les doy también de lo que hay aquí en el ecosistema, de lo que nosotros sembramos”, explica Luz de Castellanos, productora orgánica del Corredor Seco y habitante de Usulután, Berlín, El Salvador.

Mediante los sistemas agroforestales se pueden reutilizar insumos que ayudan a la conservación de otros elementos, como lo es el caso de los abonos orgánicos y el uso de la planta de Ninfa, que sirve tanto para la conservación del agua de los reservorios, como para la alimentación de los peces.

Según Fundación para el Desarrollo Socioeconómico y Restauración Ambiental (FUNDESYRAM) y a los autores Ángela Milena Ortiz Guerrero, Lorena Dayana Riascos Chalapud, existen 3 tipos de sistemas agroforestales:

• Sistemas agroforestales secuenciales: En este tipo de SAF los componentes presentan una relación cronológica entre las cosechas anuales y los productos arbóreos, es decir que los cultivos anuales y las plantaciones de árboles se suceden en el tiempo. En los sistemas taungya y la agricultura migratoria.

• Sistemas agroforestales simultáneos: Consisten en la asociación simultánea y continúa de cultivos anuales o perennes, árboles maderables, frutales o de uso múltiple, y/o ganadería. Estos sistemas incluyen asociaciones de árboles con cultivos anuales o perennes, huertos caseros mixtos y sistemas agrosilvopastoriles.

• Sistemas agroforestales de cercas vivas y cortinas rompe vientos: Son hileras de árboles que se utilizan para delimitar propiedades o servir de protección para otros componentes u otros sistemas y se los considera como sistemas complementarios de los sistemas nombrados anteriormente.

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