4 de febrero de 2022

Por Nathalie Trabanino

Uno de los grandes objetivos del DAKI es incluir no programa de formación a mujeres agricultoras, jóvenes y comunidades indígenas que se dedican a la actividad agrícola | Foto: Asociación de Mujeres de Chiquimula-Guatemala.

En el marco de la inscripción de personas al primer programa de formación en Agricultura Resiliente al Clima, del proyecto DAKI Semiárido Vivo, se han identificado algunos de los participantes. En El Salvador, 74,7% se dedican a actividades relacionadas a la Agricultura Orgánica y Agroecología; y 46,7% se interesan en temas de Seguridad alimentaria y nutricional. La mayoría de ellos habitan en zonas rurales de los departamentos de Ahuachapán, Cuscatlán, La Libertad, La Paz, Morazán, San Miguel, San Salvador, Sonsonate y Usulután y están directamente vinculados a asociaciones en pro de la agricultura y el medio ambiente.

La iniciativa DAKI Semiárido Vivo tiene el propósito ayudar a las comunidades a adaptarse a las condiciones de las zonas áridas para que logren enfrentarse a los desafíos que se generan a raíz del cambio climático. Para ello, se difundirá información por medio de trés programas de formación, que tienen el objetivo de brindar conocimientos y herramientas útiles para los agricultores(as) y técnicos(as) que trabajan y viven en zonas secas.

La agricultura resiliente es una alternativa viable en los terrenos áridos, en donde además de las difíciles condiciones climáticas, existe un alto nivel de vulnerabilidad social. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en El Corredor Seco Centroamericano existen zonas donde la sequía puede llegar a ser severa. Un 49% de personas que habitan el área vive en condiciones de pobreza rural y existe un alto índice de migración en jóvenes.

Al ser la actividad campesina la mayor forma de sobrevivencia, en el Corredor Seco-El Salvador, las pérdidas de cultivo de maíz con los desastres naturales son preocupantes. Con el “Fenómeno del Niño” en el 2015, las pérdidas alcanzaron hasta un 60% del total de cultivo de maíz.

Además, según la FAO, tras ese fenómeno natural, solo en la parte del Corredor Seco- El Salvador, el “Fenómeno del Niño dejó a 190,000 personas en situación de inseguridad alimentaria”.

Ante este escenario, DAKI Semiárido Vivo se suma a los esfuerzos por cambiar la realidad de muchas de las familias agriculturas que deben buscar alimento y oportunidades fuera de sus territorios.

Además, Honduras y Guatemala que forman parte también del Corredor Seco Centroamericano, experimentan una situación complicada al igual que El Salvador. Honduras cuenta con una pobreza rural del 82% y Guatemala con 77% en el área del Corredor Seco Centroamericano.

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