21 de junio de 2021

El Foro sobre el Cambio Climático y la Justicia Socioambiental propone una visión más amplia sobre esta cuestión, cuestionando el concepto de desertificación de la Convención de la ONU


Por Veronica Pragana – Asacom

Cuando hablamos de desertificación, ¿qué región de Brasil nos viene a la mente? Apuesto a que es la región semiárida o el Sertão del Nordeste. ¿Estoy en lo cierto? En realidad, la relación directa entre la superficie seca y la infertilidad del suelo no es casual. El concepto de Desertificación, de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD), sitúa la aparición de este fenómeno justo en las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas del planeta.

Lo que ocurre es que la degradación del suelo hasta llegar a la fase irreversible de la desertificación no sólo se observa en los biomas que se dan en las zonas más áridas. Esta es la convicción del Foro de Cambios Climáticos y Justicia Socioambiental (FMSJ), que ha asumido la misión de problematizar, en todo Brasil, el concepto defendido por la ONU, llamando a los diversos segmentos de la sociedad a ampliar su visión de los siete biomas, ya que todos ellos sufren constantes procesos de degradación.

“Para nosotros, estos procesos de degradación y destrucción de las condiciones de vida y la erosión de la biodiversidad ocurren en la Amazonia, en el Pantanal, al igual que en las Caatingas y los Cerrados, pero también ocurren en la Mata Atlántica. Porque, de hecho, los procesos -hay varios procesos de desertificación- son provocados por la acción humana, por la forma en que los seres humanos gestionan los bienes naturales de los diversos biomas”, asegura Cícero Félix, que representa a ASA Brasil en el Foro.

Formado por 31 organizaciones, articulaciones, movimientos nacionales e internacionales de la sociedad civil, el Foro está ejecutando una estrategia para conocer mejor la situación de degradación de todos los biomas, identificar las iniciativas preventivas o de recuperación en ejecución y, a partir de ahí, reforzar la señal de alerta, ya lanzada por el Foro, sobre este problema. La lucha contra la desertificación fue elegida como acción prioritaria para este colectivo nacional.

El primer paso de la estrategia definida por el Foro fue la realización del Diagnóstico Situacional del Estado de Degradación de la Tierra en los Procesos de Desertificación en Brasil, a partir de la aplicación de un cuestionario a 222 organizaciones el año pasado. Las respuestas recogidas procedían de cinco de los siete biomas brasileños. Y, aun así, hubo una gran concentración (95,92%) de la muestra en el bioma de la Caatinga. La no implicación en el diagnóstico no hace más que reforzar la lectura del Foro de que el peligro de la desertificación en los otros biomas “apenas es visible desde el punto de vista de la conciencia colectiva de la sociedad”, como asegura Cícero.

En la siguiente entrevista, el representante del FMCJS cuenta por qué el Foro eligió para sí la misión de ampliar la visión de la sociedad brasileña sobre la desertificación, un problema global intrínsecamente relacionado con el cambio climático. “El cambio climático y la desertificación tienen una gran interdependencia. Uno alimenta al otro. Uno provoca al otro”, señala Cícero.

 

¿Por qué extender la mirada a todos los biomas brasileños cuando se trata del tema de la desertificación?

Cícero – El concepto establecido por la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación y Mitigación de los Efectos de la Sequía nos trae la desertificación como un proceso de degradación ambiental causado por el manejo inadecuado de los recursos naturales en los espacios áridos, semiáridos y subhúmedos secos, que comprometen los sistemas productivos de las áreas susceptibles, los servicios ambientales y la conservación de la biodiversidad.

Para nosotros, desde el Foro de Cambios Climáticos y Justicia Socioambiental, estos procesos de degradación y destrucción de las condiciones de vida, de erosión de la biodiversidad, ocurren no sólo en las regiones áridas, semiáridas y subhúmedas secas, ocurren en los diversos biomas y climas de Brasil. Ocurre en la Amazonia, en el Pantanal, así como en las Caatingas y en los Cerrados, pero también en la Mata Atlántica. Porque, de hecho, los procesos -hay varios procesos de desertificación- son provocados por las acciones humanas, por la forma en que los seres humanos gestionan los bienes naturales de los diversos biomas.

Por eso provocamos que la sociedad problematice este concepto establecido por la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación y Mitigación de los Efectos de la Sequía.

¿Qué pretenden entender?

Cicero – En primer lugar, para conocer mejor la realidad de los diversos procesos de desertificación que se están produciendo en todo el país. Tener más acceso a las situaciones reales de estos procesos. Luego, conocer a las personas implicadas en este proceso: las personas que provocan estos procesos y las personas que se ven afectadas por ellos y cuáles son sus corresponsabilidades en relación con este proceso.

La otra cosa que queremos saber es: “¿Qué se está haciendo para detener este problema?” Un problema que es muy grave porque la desertificación supone la pérdida de la capacidad de producción y reproducción de la vida en un espacio y bioma determinado. ¿Qué se está haciendo en términos de preservación, conservación, regeneración de los bosques, de los biomas?

Queremos problematizar estos procesos, identificar las causas, presentar vías de solución a este grave problema, corresponsabilizar al Estado y a la sociedad, especialmente a quienes provocan el proceso de desertificación en nuestro país.

¿Cuáles serán los próximos pasos del Foro?
Cicero – Los próximos pasos del trabajo de mapeo de las áreas en proceso de desertificación y de las acciones de recuperación de estas áreas es continuar con el mapeo, la sensibilización y la movilización de otras organizaciones, principalmente en los biomas de la Mata Atlántica, la Amazonia y el Pantanal. Debido a que el muestreo trajo muchas referencias del bioma Caatinga y los otros biomas tuvieron pocas respuestas a los cuestionarios, por lo que necesitamos ampliar el muestreo en estos biomas.

Otro paso importante es la difusión. Para ello, se está elaborando un material paradidáctico que trabaja con los distintos medios de comunicación para llamar la atención sobre este problema tan importante.

Además de estos dos pasos, el Foro creó un GT, un grupo de trabajo, que se encarga de preparar un encuentro nacional de representantes de zonas, poblaciones y organizaciones populares que se encuentran en estas zonas en proceso de desertificación. Y que tengan experiencias en la recuperación o prevención de estos procesos de desertificación.

¿Cuáles son los elementos más importantes que destacó el diagnóstico, además de la existencia generalizada de procesos de degradación de los biomas?
Cicero – Un hallazgo importante es que hay experiencias de recuperación de áreas degradadas o en proceso de desertificación de los diversos biomas que nos respondieron los cuestionarios. Al mismo tiempo que tenemos una gran diversidad de zonas en proceso de degradación, de desertificación, también tenemos una gran diversidad de experiencias de recuperación.

Otro elemento importante que queremos destacar es que existe una invisibilidad de estos procesos de degradación que pueden llevar a la desertificación y que se extienden por todos los biomas.

La sociedad en general no es consciente de ello. E incluso los miembros de las organizaciones sociales que viven en estas regiones, pocos líderes de las organizaciones sociales han sido capaces de ver esta situación como un problema importante al que enfrentarse. Esto es apenas imperceptible desde el punto de vista de la conciencia colectiva de la sociedad.

Tenemos que afrontar el reto de que la sociedad brasileña necesita, colectivamente, tomar conciencia de este grave problema al que nos enfrentamos, que alimenta el cambio climático y que el cambio climático alimenta el proceso de desertificación. El cambio climático y la desertificación tienen una gran interdependencia. Uno alimenta al otro. Uno provoca al otro.

¿Cómo impacta esta observación del proceso de desertificación en todos los biomas en la Política Nacional de Lucha contra la Desertificación y en los programas y políticas creados hasta ahora para enfrentar este problema?

Cícero – La Política Nacional de Lucha contra la Desertificación, que es muy importante, no podemos negarlo. Por el contrario, es necesario valorar la iniciativa de construir una política nacional, con planes estatales de varios estados que tienen áreas susceptibles de la Convención de la ONU.

Sin embargo, para nosotros, en el FMCJS, la política nacional de lucha contra la desertificación o el plan nacional al que hace referencia la Convención de la ONU sobre la Desertificación no dan cuenta de los diversos procesos de desertificación que están ocurriendo en los distintos biomas brasileños.

 

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