2 de junio de 2021

Por Adriana Amâncio

En Brasil, una encuesta realizada al inicio de la pandemia -entre abril y mayo de 2020- muestra que el 62% de las mujeres rurales comenzaron a cuidar a alguien en la pandemia. Y el 72% tuvo un aumento en el tiempo de dedicación a otras personas. 2.600 mujeres rurales de todo el país participaron en esta encuesta a través de un cuestionario en línea.

La investigación dio lugar al estudio “Non-stop: the work and life of women in the pandemic”, firmado por las ONG Sempre Viva Organização Feminista (SOF) y Gender and Number.

La encuesta también reveló que el 11,7% de las personas entrevistadas con ingresos de hasta un salario mínimo sufrieron violencia doméstica. Entre los entrevistados, 60% eran negros.

Para Míriam Nobre, miembro del SOF, el debate sobre la recuperación económica es “hipócrita”, si se quiere tener en cuenta que “la economía que sostiene la vida no se ha detenido” en la pandemia.

“Las mujeres de las zonas rurales ya trabajan para el sistema [capitalista] como reserva de cuidados. Para que la economía funcione, para que la gente vaya a trabajar, hay que [o sistema] producir a estas personas. Y estas personas se producen con el trabajo del cuidado. Este trabajo lo hacen las mujeres y especialmente las mujeres negras e indígenas racializadas”.

En la post pandemia, la esperanza para Míriam es que la sociedad reconozca la importancia del cuidado para el mantenimiento de la vida. Para ello, según ella, es necesario entender el cuidado como una actividad esencial y quién lo hace.

“En nuestra sociedad está muy mal distribuida, las mujeres cuidan más. Es necesario reconocer que el cuidado es necesario y que organiza la economía. Luego lo redistribuimos para que las mujeres puedan ser atendidas”, sugiere.

Edición: Verónica Pragana

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