22 de diciembre de 2022

Los habitantes de las regiones semiáridas de América Latina celebraron la finalización del 1er Programa de Formación en Agricultura Resiliente al Clima

Los estudiantes y el equipo pedagógico del 1er Programa de Formación en Agricultura Resiliente al Clima (ARC) participaron en la reunión final de la Etapa Territorio, el 25 de noviembre. El proceso de formación se desarrolló de marzo a noviembre de 2022, y se dividió en dos etapas: curso y territorio, la primera anclada en clases virtuales y la segunda en actividades territoriales comunitarias. 

La reunión tuvo lugar de forma virtual y contó con 111 accesos desde la plataforma Zoom. Los participantes accederán desde tres regiones semiáridas latinoamericanas: el Gran Chaco Americano, el Corredor Seco Centroamericano y la región Semiárida Brasileña. El objetivo de la actividad era clausurar el proceso  y compartir los planes de acción de agricultura resiliente al clima. Los planes consistían en actividades realizadas por los alumnos dentro de sus comunidades, como forma de aplicar los conocimientos y aprendizajes de la Etapa Curso. 

Con la mediación de Caio Menezes, el encuentro estuvo animado por mucha poesía. Fue un momento para recordar las distintas etapas que han tenido lugar, presentadas en forma de línea de tiempo por Júlia Rosas, coordinadora pedagógica del Programa de Formación en ARC. 

Carolina Wojtun, miembro de Procadis/INTA, también participó en la inauguración, reforzando la importancia del trabajo en equipo para que el programa pudiera llevarse a cabo. En total, hubo 99 tutores pedagógicos, 11 del semiárido brasileño, 48 del Gran Chaco Americano y 40 del Corredor Seco Centroamericano. Además, durante la primera fase, participaron 6 coordinadores de módulo y unos 40 profesores y especialistas. 

Latinoamérica unida por la resiliencia climática

Durante la reunión, cada región semiárida presentó una muestra de sus Planes de Acción en materia de ARC y aportó reflexiones sobre el proceso de cooperación Sur-Sur entre los agricultores latinoamericanos. Para Dora Corvalán, de Santiago del Estero (Argentina) y participante  del Programa en ARC, el proyecto ha sido fundamental para un trabajo coordinado entre las regiones, fortaleciendo una importante red de mujeres y hombres defensores de la tierra. “Cada día realizamos una acción diferente para defender nuestro ecosistema”, dijo Corvalán.

Daniela Silva, tutora del programa en  ARC en Argentina, aporta otra dimensión. Valora que DAKI – Semiárido Vivo proporciona las herramientas necesarias para que las comunidades desarrollen actividades de formación y fortalecimiento cultural. 

Los participantes también comentaron las herramientas pedagógicas y las posibilidades que abren. Leonardo Peña, representante de ANTA (Asociación Nacional de Trabajadores Agropecuarios) del Corredor Seco Centroamericano, por ejemplo, destacó la importancia del mapeo participativo, que es  un proceso que permitió a los estudiantes utilizar los contenidos de la Etapa Curso para reflexionar sobre sus territorios y viceversa. “Quiero destacar el conocimiento que nos aportó el mapeo, el conocimiento que es saber dónde está nuestro territorio”, dijo Leonardo. 

Maria do Socorro, de la región semiárida brasileña, aportó una perspectiva interesante. Sabe de la importancia de sus conocimientos, pero el espacio de intercambio de experiencias creado dentro del proceso de formación le permitió conocer mejor otras realidades y eso le hizo valorar más lo que ella misma tiene. “Había cosas que no valoraba y a través del curso empecé a valorarlas. Vivo en un paraíso y he aprendido a valorarlo. El patio de mi casa es un bosque, los que vieron mi patio durante el curso pudieron ver cómo es, tiene de todo, desde frutas hasta plantas medicinales. Hay un arroyo, donde cultivamos productos orgánicos, y para mí es una riqueza inmensa. Antes no lo notaba ahora sí”.

Somos un semiárido diverso

Tras las presentaciones de las tres regiones, el evento se cerró con reflexiones más generales, aportadas por Laeticia Jalil, profesora de la Universidad Federal Rural de Pernambuco, y parte del Comitê Pedagógico de DAKI – Semiárido Vivo. Sostuvo que el proyecto es más que un curso, es un proceso. “Este proyecto que nace en 2021 se desarrolla en un importante proceso de construcción de conocimiento. DAKI es una oportunidad para las familias campesinas, las organizaciones asociadas, los técnicos y el equipo docente. Esto se debe a que la gente se ha apropiado de esto para reforzar los procesos locales que ya se estaban desarrollando”. 

Antônio Barbosa, coordinador general de DAKI – Semiárido Vivo cerró el acto con un discurso muy optimista, afirmando que la alianza entre los pueblos de las tres regiones semiáridas construida en el marco de DAKI – Semiárido Vivo es duradera. “Somos un semiárido único, un semiárido diverso que nunca retrocederá. Tenemos que salir con el compromiso de no parar”, concluyó. 

Programa de Formación en cifras

El Programa de Formación en  ARC, entre las tres regiones participantes, contó con 1.899 inscripciones. La primera etapa se compuso de cuatro módulos, con clases en línea y actividades territoriales y mapeo  participativo. 

Durante la etapa del curso, se realizaron trabajos de campo sobre diversos temas relacionados con la agricultura resiliente al clima. Los estudiantes planificaron y ejecutaron propuestas sobre semillas nativas, manejo de suelos y agua, recuperación de áreas degradadas, formación política de jóvenes, creación de áreas comunitarias, fortalecimiento de patios productivos, entre otros temas. 

Los estudiantes son bastante diversos, se contó con un 37,7% de jóvenes y un 51,3% de agricultores, más de la mitad de ellos mujeres y un 65,7% de personas no blancas.

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